viernes, 28 de diciembre de 2012

La decisión estratégica de elegir la aplicación corporativa inadecuada



Día a día veo cómo, constantemente, las empresas deciden erróneamente cuál será su Sistema corporativo. En este sentido y antes de entrar en el tema hay que hacer una reflexión.

¿Por qué casi siempre vemos la oferta exterior mejor que lo que podemos hacer en casa? Esto se debe a que tenemos demasiada información de lo que pasa dentro, tanto buena como “mala” y poca de lo que nos ofrecen fuera. Está claro que si nos ofrecen algo, siempre lo venderán como si fuese lo mejor de lo mejor y que hace todo lo que necesitamos. A medida que se avanza en las reuniones con un posible proveedor, ellos van detectando nuestras necesidades y mejoran su oferta. Esto es una habilidad y competencia comercial del proveedor, más que la realidad de lo que se va a contratar.

Yo no digo de no contratar una aplicación externa, lo que digo es que se debe hacer, primero, un análisis de qué capacidad interna se tiene, con qué sistemas se cuenta, cuáles aplicaciones han sido desarrollados internamente y cuáles son estratégicas del negocio. El mismo tiempo que se pierde con el proveedor se puede perder previamente internamente. Probablemente haya que contratar una aplicación externa pero NO al 100%, no existe ni funciona el reemplazo total de los sistemas, dado que las aplicaciones estratégicas o de las cuales somos expertos, difícilmente puedan ser reemplazadas sin pagar elevados costes de personalización y consultoría.

Si utilizar una aplicación de terceros va dotar de nuevas funcionalidades y mejorar los procesos internos, bienvenida sea, pero recordar que no todo lo que brilla es oro. Cuanto más grande sea la aplicación a contratar y aunque sea super flexible y personalizable, los costes de consultoría, así como los tiempos para configurar la aplicación, se dispararán a tal punto de dejar mal implantada la aplicación. Y todo lo que nos habían vendido que haría, no se ha podido hacer porque el proceso de implantación no termina nunca. 

Está claro que una aplicación interna nunca podrá competir con un mega sistema, por la cantidad de gente que hay detrás, por la funcionalidad que incorporan, imagen, etc. Sin embargo, un sistema humilde, hecho en casa, y que haga lo que necesitamos, gana por goleada a los super sistemas. Aunque para hacer una modificación al sistema interno tengamos que reprogramarlo (con lo que esto implica), seguramente, siempre sea más rápido y económico que hablar con el consultor del módulo del mega sistema, que analice lo que pedimos, que investigue cómo cambiar la configuración, qué hable con su técnico si no sabe cómo hacerlo, etc.  

Por otro lado, tener n aplicaciones independientes es un problema, razón por la cual, se debe buscar un equilibrio entre lo que se busca fuera y lo que se mantiene dentro. Mi opinión es que lo que se haya hecho dentro y que soporta las actividades principales de la empresa y sobre las cuales podemos decir que somos expertos, como dije antes, difícilmente puedan ser reemplazadas por sistemas externos.

Y todo lo que se contrate, debe poder ser integrado con las aplicaciones existentes. Esto es algo fundamental y siempre nos dicen que se puede, pero a la hora de hacerlo, siempre hay complicaciones. La única restricción a la hora de integrar sistemas, es la voluntad de las partes. 

En fin amigos, sólo os pido una reflexión antes de tomar cualquier decisión. Este tema da para grandes debates y hay muchas variables a tener en cuenta. Sin embargo, en mi experiencia profesional he experimentado como pequeños sistemas hacen frente mega sistemas y multinacionales por el sólo de hecho de hacer lo que necesita el usuario, nada más que eso. Evidentemente, no se puede generalizar.

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