Día a día veo cómo, constantemente, las
empresas deciden erróneamente cuál será su Sistema corporativo. En este sentido
y antes de entrar en el tema hay que hacer una reflexión.
¿Por qué casi siempre vemos la oferta
exterior mejor que lo que podemos hacer en casa? Esto se debe a que tenemos
demasiada información de lo que pasa dentro, tanto buena como “mala” y poca de
lo que nos ofrecen fuera. Está claro que si nos ofrecen algo, siempre lo
venderán como si fuese lo mejor de lo mejor y que hace todo lo que necesitamos.
A medida que se avanza en las reuniones con un posible proveedor, ellos van
detectando nuestras necesidades y mejoran su oferta. Esto es una habilidad y
competencia comercial del proveedor, más que la realidad de lo que se va a
contratar.
Yo no digo de no contratar una aplicación
externa, lo que digo es que se debe hacer, primero, un análisis de qué
capacidad interna se tiene, con qué sistemas se cuenta, cuáles aplicaciones han
sido desarrollados internamente y cuáles son estratégicas del negocio. El mismo
tiempo que se pierde con el proveedor se puede perder previamente internamente.
Probablemente haya que contratar una aplicación externa pero NO al 100%, no
existe ni funciona el reemplazo total de los sistemas, dado que las
aplicaciones estratégicas o de las cuales somos expertos, difícilmente puedan
ser reemplazadas sin pagar elevados costes de personalización y consultoría.
Si utilizar una aplicación de terceros va dotar
de nuevas funcionalidades y mejorar los procesos internos, bienvenida sea, pero
recordar que no todo lo que brilla es oro. Cuanto más grande sea la aplicación
a contratar y aunque sea super flexible y personalizable, los costes de
consultoría, así como los tiempos para configurar la aplicación, se dispararán
a tal punto de dejar mal implantada la aplicación. Y todo lo que nos habían
vendido que haría, no se ha podido hacer porque el proceso de implantación no
termina nunca.
Está claro que una aplicación interna nunca
podrá competir con un mega sistema, por la cantidad de gente que hay detrás,
por la funcionalidad que incorporan, imagen, etc. Sin embargo, un sistema
humilde, hecho en casa, y que haga lo que necesitamos, gana por goleada a los
super sistemas. Aunque para hacer una modificación al sistema interno tengamos
que reprogramarlo (con lo que esto implica), seguramente, siempre sea más
rápido y económico que hablar con el consultor del módulo del mega sistema, que
analice lo que pedimos, que investigue cómo cambiar la configuración, qué hable
con su técnico si no sabe cómo hacerlo, etc.
Por otro lado, tener n aplicaciones independientes
es un problema, razón por la cual, se debe buscar un equilibrio entre lo que se
busca fuera y lo que se mantiene dentro. Mi opinión es que lo que se haya hecho
dentro y que soporta las actividades principales de la empresa y sobre las
cuales podemos decir que somos expertos, como dije antes, difícilmente puedan
ser reemplazadas por sistemas externos.
Y todo lo que se contrate, debe poder ser
integrado con las aplicaciones existentes. Esto es algo fundamental y siempre nos
dicen que se puede, pero a la hora de hacerlo, siempre hay complicaciones. La
única restricción a la hora de integrar sistemas, es la voluntad de las partes.
Muy bueno el artículo. Da qué pensar.
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